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29. Si hubiera un cielo, Jesucristo y Buda caminarían unidos de la mano

A nuestro amigo David,

Principal impulsor de estos Destellos. Sin él se irán disipando poco a poco. Su lucha incansable, junto a Cati, nos iluminará siempre.

Mi tesis es que, si hubiera un cielo, Jesucristo y Buda caminarían unidos de la mano y David buscaría a sus amigas María José y Dulce…

Al final, no sé cuándo, pero sé que venceremos.

DESTELLOS EN EL CREPÚSCULO

29. Si hubiera un cielo, Jesucristo y Buda caminarían unidos de la mano

Soy una persona agnóstica, espiritual y abierta a las creencias positivas para el ser humano. Como educador he inculcado siempre los valores de tolerancia, respeto y solidaridad.

Rechazo la intolerancia y el fanatismo del signo que sean, tanto religioso como político. Creo, de verdad, que si existiese un cielo, Jesucristo y Buda caminarían unidos de la mano en animada conversación.

El budismo puede ser un camino de perfección, una filosofía más que una religión. Es posible ser agnóstico, incluso ateo o cristiano y ser budista.

Tanto el cristianismo como el budismo buscan hacer el bien. La paz y la fortaleza interior son consecuencias de la generosidad y el amor.

Jesús nos dio grandes ejemplos revolucionarios: Ama al prójimo como a ti mismo. Predicó la igualdad en una sociedad esclavista, alentó y reconfortó a los pobres con las bienaventuranzas.

Sin embargo, su mensaje ha sido desvirtuado con frecuencia entre sus seguidores. Cuando el cristianismo dejó de ser perseguido y se alió con el poder, perdió gran parte de su esencia.

Anticristianas fueron la Inquisición, las Cruzadas, las guerras de religión…, cuando el mensaje real de Jesús es de un pacifismo extremo: Ama a tus enemigos (Mateo 5,43-47),  Pon la otra mejilla (Mateo 5,38-42), opuestos al ojo por ojo y diente por diente, tan antiguo y tan frecuente en la justicia humana, y a todas las violencias que se hacen en nombre de Dios.

No ha habido una sola guerra en nombre de Buda. Nunca se consideró una divinidad, ni compitió con otras creencias. Para el budismo cada uno debe de seguir su propio camino; los maestros, como el mismo Buda, solo son orientadores espirituales, los itinerarios de cada uno son personales.

En la civilización occidental la figura más influyente ha sido la de Jesucristo. No se pueden entender el arte, la arquitectura y gran parte de la filosofía sin conocer los aportes del cristianismo. Asimismo, en la oriental, si hay un personaje que ha dejado huella, es Buda, “el iluminado”, en realidad llamado Siddhartha, el príncipe mendigo.

El cristianismo es también un camino de perfección. Figuras tan extraordinarias como las de San Francisco de Asís o la madre Teresa de Calcuta…, son solo unos ejemplos.

En la actualidad, prácticas tan ligadas al budismo como la meditación, el yoga…, han penetrado con fuerza en Occidente, sin que conlleve su ejercicio renunciar a las creencias propias. Son herramientas que ayudan al ser humano para el crecimiento interior, atajar el estrés y conseguir la felicidad que anhelamos.

En la filosofía budista es importante la aniquilación del deseo, causa del sufrimiento. Formamos parte del todo, del universo; nuestros pensamientos son básicos para conformar nuestra realidad. Frente al desapego budista, muchos consideramos esencial el apego a lo hermoso, al arte, a la alegría de vivir, al amor en todas sus dimensiones…, sabiendo, eso sí, que todo en la vida es efímero y fugaz.

Las representaciones de Buda no son para ser adoradas como un dios. Es el maestro en el que buscas la inspiración para alcanzar un estadio superior de serenidad, sabiduría… y la luz de velas, símbolo de la iluminación.

Tanto el budismo como el cristianismo bien entendido, sin hipocresías, pese a sus diferencias, en sus esencias son caminos espirituales de amor y crecimiento interior.

Carlos Algora                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                              

2018-12-04T12:06:51+00:00 7 diciembre, 2018|Destellos en el Crepúsculo, Noticias|0 Comments