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2. ¿Cómo Puede Cambiar Tanto Tu Vida En Un Instante?

ODISEA DEL AUTOR – EL MAESTRO DE LA MANO NEGRA

2. ¿Cómo Puede Cambiar Tanto Tu Vida En Un Instante? 

Cada día podía entonar un gracias a la Vida. Mi mujer, mis hijos, mi nieto, el trabajo, mi hogar, los amigos, la vitalidad que me acompaña, la naturaleza que tanto amo, han sido y son para mí motivos de satisfacción. Al caminar absorto con las luces tibias de la mañana entono un poema de Jorge Guillén que he convertido en un ritual, mis hijos lo cristalizaron como un saludo diario en nuestro grupo familiar:

Buenos días:
A través del aire, o de un vidrio sin ornamento,
La realidad propone siempre un sueño.
Canta, gallo jovial. Canta con fe.
Te creo.

Después de la complicada intervención quirúrgica, todo salió mejor de lo previsible. Con esperanzas afronté la convalecencia y me incorporé a mi tarea de enseñanza tras las vacaciones de Semana Santa. La relación con los jóvenes alumnos fue siempre muy fluida y pude terminar bien mi último curso escolar. En el verano, aunque algo dolorido, realizamos mi mujer y yo un viaje magnífico a la abrupta isla de las Madeiras para empaparnos de naturaleza, amor y felicidad.

Los vasos de mi dicha en la vida estaban rebosantes y tal vez vacíos los del sufrimiento. Mi salud parecía estar bien y solo tenía problemas de espalda; con sesenta años ya cumplidos, ¿quién no los tiene alguna vez?

Mi pesadilla se inició un 29 de agosto de 2014. Un fisioterapeuta de cien kilos de peso quiso desbloquearme un pinzamiento presionando con su rodilla sobre un cojín mi columna, y un tirón con sus manos hacia atrás. De un salto hice un recorrido por toda la galaxia del dolor. La manipulación me dejó abatido e incapaz de levantarme de una cama. El sufrimiento se apoderó de mi cuerpo, me había aplastado un par de vértebras que estaban enfermas.

En las malas pesadillas se enlaza un sueño con otro y una sequedad de boca con otra. La actuación imprudente e involuntaria del fisio me sumergió en un infierno. Un PET-TAC posterior, el primero que me hicieron, me hundió anímicamente al diagnosticarme una extendida metástasis en mi esqueleto. Inexplicable. Mucho más cuando había seguido un control médico en los últimos tres años y dos gammagrafías habían descartado cáncer en los huesos.

Ahora, por las sorpresas que depara el destino, me encontraba atrapado: tenía cáncer muy extendido y no operable. ¿Cómo puede cambiar tanto tu vida en un instante? Por desgracia o, por fortuna, así ocurre. El diagnóstico inicial de tumor benigno fue erróneo. Padecía un paraganglioma metastásico, tan raro que le llaman también el Gran Simulador porque actúa como un troyano, te carcome por dentro y a distancia de la tumefacción inicial, sin que se manifieste en los marcadores tumorales ni en los controles usuales. Y lo que todavía es más preocupante: la clase médica desconoce o desconocía estos comportamientos.

                                                                                                                  Carlos Algora

2020-03-22T17:14:57+00:00 21 March, 2020|Noticias, Odisea del Autor|0 Comments